Agentes antimicóticos.


 Existen 200 000 especies conocidas de hongos, y las estimaciones del tamaño total del reino Fungi superan el millón. Los residentes del mismo son muy diversos e incluyen levaduras, mohos, setas y hongos. Alrededor de 400 especies de hongos causan enfermedades en animales, e incluso menos causan enfermedades humanas. No obstante, las infecciones micóticas se asocian con una morbilidad y mortalidad significativas. La incidencia de infecciones fúngicas potencialmente mortales ha aumentado en las últimas décadas debido a un aumento en las poblaciones de pacientes inmunodeficientes, como los que reciben trasplantes hematológicos o de órganos sólidos, la quimioterapia contra el cáncer y los medicamentos inmunosupresores, así como aquellos con HIV/SIDA (Richardson, 2005). Esto ha hecho que los agentes antimicóticos sean cada vez más importantes para la práctica de la medicina moderna. Con la farmacopea antimicótica disponible en la actualidad, continúan siendo inaceptablemente altas las tasas de mortalidad por hongos invasores (Brown et al., 2012).

Los hongos son eucariotas, por lo que el descubrimiento y desarrollo de fármacos que se dirigen al agente patógeno, sin presentar una toxicidad significativa para el huésped, constituye una tarea desafiante. Las diferencias en la biosíntesis de esteroles de membrana, la capacidad de los hongos para desaminar citosina, y la pared única de células fúngicas que contiene glucanos y quitinas han sido explotadas para producir agentes antimicóticos relativamente seguros y eficaces para el tratamiento de infecciones fúngicas.



Equinocandinas

Las equinocandinas son lipopéptidos cíclicos con un núcleo hexadepsipéptido. Tres equinocandinas están aprobadas para uso clínico: la caspofungina, la anidulafungina y la micafungina. Todas actúan a través del mismo mecanismo, pero difieren en las propiedades farmacológicas. Los hongos que son susceptibles a las equinocandinas incluyen Candida y Aspergillus spp.

Mecanismo de acción.

 Las equinocandinas inhiben la síntesis de 1,3-β-d-glucano, que es un componente esencial de la pared celular de los hongos y se requiere para la integridad celular.

Actividad antimicótica.

 Las equinocandinas exhiben actividad fungicida contra especies de Candida. Por el contrario, son fungistáticos contra especies de Aspergillus y causan cambios morfológicos en los filamentos.

Las equinocandinas no parecen tener actividad clínicamente útil contra hongos dimórficos, tales como H. capsulatum, no tienen actividad contra C. neoformans, Trichosporon spp., Fusarium spp. o agentes de mucormicosis.

Resistencia. 

La resistencia a la equinocandina ha surgido como un problema clínico y el resultado de mutaciones que conducen a sustituciones de aminoácidos en las subunidades Fks de la glucano sintasa. Los transportadores multifármacos no parecen jugar un papel en la resistencia a la equinocandina. Las mutaciones que confieren resistencia se producen en dos regiones “calientes” conservadas de FKS1 en C. albicans y en FKS1 y FKS2 en C. glabrata. El complejo de Candida parapsilosis y Candida guilliermondii muestran una reducción de la susceptibilidad a la equinocandina in vitro en comparación con otras especies de Candidas debido a polimorfismos inherentes en las regiones de puntos calientes de Fks. Los puntos de corte clínico específicos de especies para las equinocandinas se han descrito recientemente.

https://youtu.be/k_bshXhiYmg

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